La noche del 11 de marzo, el Aeropuerto Intercontinental de Querétaro se convirtió en escenario de abrazos largos, lágrimas y suspiros de alivio. A las 22:09 horas aterrizó el vuelo procedente de Madrid que trajo de regreso a 52 queretanas y queretanos que se encontraban en Medio Oriente cuando estalló la escalada del conflicto bélico en la región.
El retorno fue posible gracias a las gestiones realizadas por el Gobierno del Estado, a través de las secretarías de Gobierno, Turismo y Desarrollo Sustentable, que durante varios días mantuvieron comunicación con los connacionales y coordinaron su salida de la zona de riesgo.
Durante la recepción, el secretario de Gobierno, Eric Gudiño Torres, destacó que el regreso de este grupo refleja el compromiso de las autoridades estatales con sus ciudadanos, sin importar dónde se encuentren.

“Querétaro es una tierra que siempre cuida a los suyos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Seguiremos trabajando de manera coordinada para proteger a nuestras familias queretanas donde quiera que estén”, señaló.
El funcionario recordó que la instrucción del gobernador, Mauricio Kuri, fue priorizar en todo momento la integridad de los connacionales que se encontraban principalmente en Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, durante los días de mayor tensión en la región.
Por su parte, la secretaria de Turismo, Adriana Vega, señaló que este episodio demuestra la solidaridad que caracteriza a la sociedad queretana.

“Cuando se trata de cuidar a las personas, Querétaro siempre responde. Este momento habla de lo que somos como sociedad: una comunidad que se une y que no deja solos a los suyos”, expresó.
Una experiencia marcada por el miedo
Entre quienes regresaron al estado se encontraba Susana León Ledesma, quien relató que lo vivido durante los días de tensión fue una experiencia profundamente angustiante.
“Nos despertaban las alarmas de misiles y veíamos las noticias de drones interceptados. Cuando cerraron el espacio aéreo sentimos mucha angustia porque no sabíamos cuándo íbamos a regresar con nuestras familias”, relató.
La incertidumbre aumentó cuando comenzaron las cancelaciones de vuelos y la imposibilidad de abandonar la ciudad.
“Intentamos salir y nos tuvieron esperando casi tres horas porque otra vez había amenazas de misiles. Era vivir bajo un estrés constante. Hoy siento mucho alivio de estar de regreso en Querétaro”, dijo.

Familias vivieron días de angustia
La preocupación también se vivió con intensidad en México. Miguel Urtiaga Manzo, hermano de una de las mujeres que quedó atrapada en la región, recordó los momentos de incertidumbre que atravesó su familia mientras seguían las noticias del conflicto.
“Cuando ella nos dijo ‘búsquenme en el último lugar donde tengan noticias mías’, ahí fue cuando entramos en pánico. Ver a mi mamá llorando, a mis hermanas preocupadas y sin tener información clara fue muy difícil”, compartió.
De acuerdo con su testimonio, los connacionales tuvieron que permanecer resguardados en hoteles e incluso en zonas protegidas mientras escuchaban alarmas y detonaciones a la distancia.
“No podían salir, les pedían que no se acercaran a las ventanas y había racionamiento de comida. Escuchaban las alarmas y los misiles. Todo mundo estaba en pánico”, relató.

Evacuación gradual
En total, el grupo que se encontraba en la región estaba conformado por 54 personas que viajaban en un crucero —35 mujeres y 19 hombres—, además de turistas independientes y residentes. Algunas personas lograron salir por su cuenta, mientras que 52 finalmente regresaron a Querétaro en el vuelo Madrid–Querétaro.
La evacuación se realizó de manera gradual, priorizando a mujeres con hijos, adultos mayores y personas con problemas de salud, quienes fueron trasladados bajo protocolos de seguridad hasta el aeropuerto para abordar los vuelos de salida.
“Hubo momentos de mucho miedo. No podíamos salir por tierra ni por mar y no sabíamos cuándo nos iban a sacar. Fueron días de mucha incertidumbre y sin dormir”, relató otro de los connacionales que regresó al estado.
Hoy, ya en territorio queretano, el sentimiento predominante es el alivio.
“Gracias a Dios ya estamos aquí”, dijo uno de los viajeros mientras abrazaba a su familia en la terminal aérea.