De acuerdo con información recabada, al menos cuatro carpetas de investigación se encuentran abiertas por hechos similares, lo que permitió a las autoridades identificar un patrón claro.
El testimonio de una víctima revela el nivel de manipulación, violencia y engaño con el que actuaban presuntos integrantes de una banda extranjera; en menos de 48 horas, autoridades lograron la detención de dos sujetos y el aseguramiento de vehículos y relojes.
Lo que comenzó como una conversación aparentemente inofensiva terminó en uno de los episodios más inquietantes registrados recientemente en la zona de Juriquilla. La voz de “Juan”, nombre reservado por seguridad, reconstruye con precisión cómo un encuentro fortuito se convirtió en un asalto con privación momentánea de la libertad, bajo un esquema criminal tan sofisticado como peligroso.
Desde el mismo día de los hechos, vecinos de la zona comenzaron a alertar sobre un patrón: sujetos a bordo de camionetas de alta gama, con acento extranjero, que abordaban a ciudadanos con engaños relacionados con relojes de lujo. La advertencia no tardó en escalar.
Al día siguiente, elementos de la Policía Estatal lograron la detención de un hombre en la delegación Sta. Rosa Jáuregui, quien viajaba en una camioneta que coincidía con la descripción proporcionada por las víctimas. En su poder fueron localizados varios relojes, presuntamente utilizados como parte del engaño.
Horas más tarde, la Policía Municipal concretó la captura de un segundo individuo, también de origen italiano, a bordo de otro vehículo vinculado con reportes similares.
“Me generó confianza… hasta que vi el arma”
Juan relata que todo ocurrió la tarde-noche del lunes 23 de marzo, alrededor de las 19:30 horas, en las inmediaciones de una plaza comercial frente a la UVM Juriquilla.
Tras despedirse de un familiar, caminaba en inmediaciones de la plaza cuando una camioneta le llamó la atención con insistentes señas. Pensó que se trataba de alguien conocido.
“Me empiezan a hablar en inglés, me dicen que son extranjeros, que van de paso y que su vuelo sale en unas horas. Me preguntan cómo llegar a Antea. Todo parecía normal”, recuerda.
La conversación avanzó con naturalidad, incluso con amabilidad excesiva. El conductor, sin descender del vehículo, introdujo el elemento clave del engaño:
“Me dijo que trabajaba en algo relacionado con la Fórmula 1, que tenía un reloj de alta gama que no podía llevarse por temas fiscales y que quería regalármelo”.
La oferta, lejos de resultar atractiva, encendió las alertas de la víctima.
“¿Quién regala un reloj de lujo así nada más? Le dije que no. Insistió, me pidió que al menos lo viera, que me subiera. Ahí fue cuando ya me pareció muy raro”.
La situación escaló en segundos.
“Cuando ya fui tajante, sacó lo que parecía ser un arma de fuego, la tenía a la altura de las piernas, apuntando. Me dijo: ‘súbete’. Ya no en inglés… en español”.
Privación, presión psicológica y transferencia forzada
Bajo amenaza, Juan abordó la camioneta. El agresor le ordenó llevarlo a su domicilio, ubicado a pocos minutos, dentro de un fraccionamiento con acceso controlado.
Paradójicamente, ese filtro de seguridad no fue suficiente para detenerlo.
“El vigilante pidió identificación, tomó foto, registró placas… todo en regla. El sujeto traía documentos extranjeros que coincidían con su identidad”.
Ya en el domicilio, el nivel de presión aumentó.
“Me pedía dinero en efectivo, decía que todos en México guardamos dinero en casa. Luego me pidió el celular, lo desbloqueó y él mismo hizo una transferencia”.
El testimonio revela un elemento clave del modus operandi: no solo el engaño inicial, sino la capacidad de los agresores para ejercer manipulación psicológica constante.
“No te dejan pensar. Te presionan, te confunden, te hacen dudar. Son muy hábiles”.
A pesar de la amenaza, la víctima logró mantener la calma. En un descuido del agresor, recuperó su teléfono sin que este lo notara.