





Natalia vivió una jornada que difícilmente olvidará. La joven queretana, quien tiene parálisis cerebral, recibió la distinción como Guardia Honoraria de la Guardia Nacional en Querétaro.
Durante esta experiencia, Natalia conoció de cerca el trabajo que realizan los integrantes de esta corporación, participó en actividades protocolarias y pudo portar elementos representativos de la corporación.
Para su madre, Benita Albarrán, el momento estuvo lleno de emociones, especialmente porque se trató de una experiencia que nunca antes habían vivido.
“Pues la verdad, bien bonita. Nosotros nunca habíamos vivido algo parecido a esto y está muy, muy emocionada. Ayer casi no podía dormir de la emoción de cómo iba”, compartió.
Natalia estudia en el Centro de Atención Múltiple de Capacitación Laboral (CAMCALA), donde recibe atención especializada. Fue precisamente a través de esta institución que recibió la invitación para participar en la actividad de la Guardia Nacional.
Susana Sánchez, directora del CAMCALA, explicó que se trata de un acto simbólico para reconocer a jóvenes con discapacidad y destacar sus capacidades, fortaleza y participación en la sociedad.
“Es un acto simbólico para reconocer a estos jóvenes que viven con alguna condición de discapacidad, sobre todo lo que es la fortaleza, la resiliencia y todo ese ímpetu que tienen los jóvenes para participar y para incluirse en la sociedad”, señaló.
Para Natalia, la jornada significó mucho más que portar por un día los elementos de la corporación: fue una oportunidad para conocer nuevas actividades, convivir con los integrantes de la institución y sentirse parte de una experiencia diferente.
Su madre reconoció que, además de la emoción, también hubo nervios.
“Son muchas emociones, la verdad. Es emoción, son nervios, porque también es muy, muy nerviosa”, comentó.
Así, entre sonrisas, nervios y nuevas experiencias, Natalia vivió una jornada como Guardia Honoraria, una distinción que quedará como un recuerdo especial para ella y su familia.




