
•Las mantas se concentran en Héroe de Nacozari. En Invierno, la calle por donde iniciaría la obra, no se observaron. Los vecinos no piden cancelar el proyecto: piden conocerlo.
Un mensaje se repite en las fachadas de la calle Héroe de Nacozari, a unos pasos de la antigua estación del ferrocarril: “No al túnel en Héroe de Nacozari. Queremos una mejor solución y conocer los proyectos.”

Las lonas aparecieron en los últimos días a lo largo de esa vialidad, en el corazón del barrio ferrocarrilero de la capital. Un recorrido constató que las mantas se concentran sobre Héroe de Nacozari; sobre la calle Invierno —donde iniciaría el paso subterráneo— no se observaron lonas con mensajes similares.
El reclamo no es una oposición frontal al Tren México–Querétaro. Es una demanda de información.

Qué obra es la que inquieta
El paso subterráneo forma parte de las obras de adecuación ferroviaria del proyecto, que contempla la ampliación de dos a cuatro vías en este tramo: las laterales destinadas al transporte de carga y las centrales al tren de pasajeros.
Con esa ampliación, el cruce vehicular y peatonal de la calle Invierno a nivel de vía quedaría clausurado. En su lugar se construiría un paso a desnivel —similar al de avenida de las Rosas— para conectar el barrio de El Tepetate con la zona del Centro Histórico.

De acuerdo con la información recabada, el trazo del túnel partiría de Invierno, rodearía la antigua estación, se incorporaría a Héroe de Nacozari y desembocaría hacia avenida Universidad. El proyecto contemplaría además un estacionamiento de dimensiones amplias en la zona y un puente peatonal.
A ello se suma otra intervención prevista en el mismo polígono: una estación de paso del tren, proyectada a un costado de la antigua terminal ferroviaria, junto al parque Alcanfores. Autoridades estatales han señalado que el inmueble histórico de 1903 se conservará y no será intervenido para construir la nueva infraestructura.

Lo que preocupa a los vecinos
Las inquietudes que han expresado los habitantes de la zona se agrupan en tres frentes.
El primero es estructural. Se trata de un barrio de construcciones antiguas. Vecinos han manifestado preocupación por el efecto que la maquinaria pesada y las excavaciones puedan tener sobre viviendas con décadas.

El segundo son las vibraciones. Con la ampliación de vías, habitantes de El Tepetate han señalado que las líneas de carga quedarían a aproximadamente tres metros de algunas viviendas. La preocupación no es solo la obra, sino lo que viene después: el paso permanente de trenes de carga a esa distancia.
El tercero es el arbolado. La zona del parque Alcanfores y sus alrededores concentra arbolado maduro. El tema ha sido motivo de señalamientos previos, al punto de que las autoridades asumieron un compromiso público de no talar más árboles por la obra del tren. Colectivos locales han planteado incluso propuestas alternativas para el predio de la antigua estación, como la creación de un bosque urbano.

La contradicción de fondo
Aquí está el punto que la aparición de las lonas pone sobre la mesa.
Desde enero de este año, cuando se dio a conocer la modificación prevista para la calle Invierno, se informó que autoridades de los tres niveles de gobierno habían iniciado reuniones con vecinos para socializar los alcances de la obra.

Nueve meses después, el mensaje que cuelga de las fachadas pide exactamente eso: conocer los proyectos.
La distancia entre ambas cosas es la que corresponde aclarar. Si hubo socialización, ¿con quiénes, en qué formato y con qué documentos? Y si existe un proyecto ejecutivo, ¿es público?