




El senador por Querétaro, Agustín Dorantes Lámbarri, reiteró su respaldo a la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, al considerar que avanzar hacia condiciones más humanas de trabajo significa reconocer que la salud, la familia y el bienestar de las y los trabajadores deben estar por encima de un reloj checador.
No obstante, advirtió que cualquier modificación legal debe garantizar también estabilidad y certidumbre para quienes generan empleo. “Cuidar al trabajador también implica cuidar al empleo que lo sostiene”, sostuvo al señalar que entre 2024 y 2025 se han perdido más de 42 mil empleadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, la cifra más alta desde que existe este registro. Subrayó que cuando desaparece un patrón no se pierde solo una estadística, sino una fuente de ingreso para una familia.

En el marco del debate sobre la reforma laboral, Dorantes —junto con la bancada del PAN en el Senado— pidió que la propuesta sea clara y transparente. Señaló que no se ha explicado suficientemente que la implementación sería gradual hasta 2030, que el número de horas extra aumentaría a 12, que se mantiene una semana laboral de seis días y que no se contemplan apoyos para las micro, pequeñas y medianas empresas que deberán aplicar la medida.
El legislador insistió en que la reforma debe estar pensada hacia el futuro, generando confianza para mantener la inversión y el emprendimiento, fundamentales para crear empleos, pagar impuestos y fortalecer la calidad de vida de las familias en el corto, mediano y largo plazo.

Finalmente, recordó que el Senado aprobó hace meses un salario justo para policías, enfermeras, enfermeros, maestras y maestros; sin embargo, acusó que el Gobierno Federal no ha cumplido con su publicación. Por ello, reiteró el exhorto para que se concrete esta medida y se demuestre compromiso con condiciones laborales dignas, especialmente para quienes cuidan y educan a la sociedad.

