


La prueba de “detector de mentiras” a la que se sometió ayer el gobernador Mauricio Kuri fue realizada mediante el sistema Cogito, desarrollado por Sapiens Intelligence Consulting Group, una empresa que presenta su tecnología como una alternativa al polígrafo convencional.
De acuerdo con el documento de preparación de la prueba, el sistema utiliza seis sensores que registran de manera simultánea diferentes respuestas fisiológicas: temperatura facial, microexpresiones, conductancia eléctrica de la piel, presión arterial, voz y movimientos oculares.
La evaluación tiene una duración aproximada de entre 12 y 15 minutos. El participante responde únicamente “sí” o “no” a una serie de preguntas, mientras el sistema registra sus reacciones físicas.
Uno de los puntos que llama la atención es que Sapiens Intelligence señala que el resultado no constituye un veredicto judicial. La plataforma entrega una evaluación binaria: “no sospechoso” o “sospechoso”, de acuerdo con la consistencia de las respuestas con un determinado patrón psicofisiológico de veracidad.
La metodología contempla tres áreas principales: corrupción, posibles vínculos con narcotráfico y crimen organizado, y soberanía nacional. El documento señala que las preguntas son formuladas por la propia empresa y no se entregan previamente al participante.
Pero el documento revisado también muestra que la prueba fue planteada no solamente como una evaluación técnica, sino como un acto con una estrategia de comunicación política alrededor.
La propia Sapiens Intelligence establece una “estrategia de capitalización política” y señala que el ejercicio podía servir para posicionar la prueba como un precedente nacional y reforzar la imagen de transparencia del gobernador.
El documento también contempla las acciones de comunicación antes y después de la prueba, incluyendo mensajes dirigidos a la ciudadanía, medios de comunicación, militantes y adversarios políticos.
Así, detrás de la prueba realizada por Mauricio Kuri hay una empresa que ofrece una metodología tecnológica distinta al polígrafo tradicional, pero también un esquema de comunicación diseñado para que el ejercicio tenga un impacto político más allá del resultado técnico.

