
AMOTAC acusa falta de planeación, incapacidad para contratar empresas que cumplan y ausencia de responsables por una obra que consideran “interminable”.
La carretera federal 57, particularmente el tramo México-Querétaro, se convirtió en una obra que parece no tener fecha de conclusión. A siete años de trabajos, los transportistas denuncian que los congestionamientos, accidentes, cierres, falta de señalización y retrasos continúan afectando diariamente a quienes utilizan esta vía considerada una de las principales arterias logísticas del país.
Omar Alejandro Ortiz Muñoz, vicepresidente nacional de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC), responsabilizó de la problemática tanto a la falta de planeación como a la incapacidad de las autoridades para garantizar que las empresas contratadas cumplan los tiempos establecidos.
“Falta de planeación y la incapacidad de poder contratar empresas que realmente sean serias y que puedan cumplir con los tiempos establecidos en sus contratos”, señaló.
El dirigente transportista cuestionó además que los retrasos se hayan convertido en una constante y que las explicaciones de la autoridad federal terminen reducidas a factores como las lluvias o circunstancias que, dijo, no explican por qué las obras continúan sin cumplir los plazos comprometidos.
Para AMOTAC, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes no está resolviendo el problema, sino administrándolo.
“Obra que se hace en la 57, obra que es un retraso”, sentenció Ortiz Muñoz.
El impacto para el sector transportista no es menor. De acuerdo con AMOTAC, un operador puede permanecer detenido entre una y hasta tres horas en algunos puntos de la carretera, tiempo que se traduce en horas laborales perdidas, incumplimiento de entregas y sanciones económicas.
El dirigente explicó que, en determinados servicios, las empresas transportistas enfrentan penalizaciones de aproximadamente 2 por ciento del valor del flete por llegar tarde. En un traslado de 20 mil pesos, ejemplificó, esto representa una pérdida de 400 pesos.
Pero el problema no termina en las pérdidas directas. Buena parte de las mercancías, particularmente productos de la canasta básica, se entregan mediante citas programadas. Un retraso provocado por la congestión puede significar perder una ventana de entrega y generar nuevas penalizaciones.
Falta de señalización, un riesgo
Uno de los reclamos más graves de los transportistas es la falta de señalética y el deficiente abanderamiento en las zonas de obra.
Ortiz Muñoz reveló que incluso un vehículo de su propia empresa estuvo involucrado en un accidente que, desde su perspectiva, estuvo relacionado con las condiciones de señalización y el manejo del abanderamiento en una zona de trabajos.
El transportista cuestionó quién debe asumir la responsabilidad cuando un accidente ocurre dentro de una zona federal en construcción y las condiciones de seguridad resultan insuficientes.
Aunque reconoció la intervención y apoyo de autoridades estatales y municipales cuando se presentan accidentes, subrayó que la responsabilidad de esos tramos corresponde al ámbito federal.
“No es segura”
El vicepresidente nacional de AMOTAC fue contundente al evaluar las condiciones actuales de la carretera:
“No es segura.”
Aunque señaló que parte de los problemas de violencia se concentran en zonas cercanas y entidades vecinas, pidió que las autoridades federales mantengan una vigilancia permanente sobre esta vía.

También cuestionó la supervisión de las obras luego de incidentes como el derrumbe registrado en la zona de la Cuesta China.
A su juicio, detrás de este tipo de situaciones puede existir una deficiente planeación o estudios previos que no contemplaron adecuadamente las condiciones de la zona.
Ahora viene el tren México-Querétaro
Mientras la carretera 57 continúa sin resolver sus problemas actuales, el sector transportista ya observa con preocupación la construcción del tren México-Querétaro.
La respuesta de AMOTAC es clara: no están preparados para enfrentar el impacto de nuevas obras sobre una vialidad que ya se encuentra saturada, aunque aseguran estar acostumbrados a operar bajo condiciones de retraso permanente.
Ortiz Muñoz lamentó que los transportistas hayan terminado por asumir los congestionamientos como algo cotidiano.
“Ya lo tomamos como un común denominador que sea siempre por retrasos, retrasos, retrasos. Nosotros llamamos una obra interminable a la México-Querétaro”, afirmó.
AMOTAC pasa de pedir soluciones a exigir responsabilidades
El reclamo más fuerte del dirigente transportista llegó al hablar de responsabilidades.
AMOTAC sostiene que si a los transportistas se les aplican penalizaciones económicas cuando incumplen una entrega, también debería existir un mecanismo para responsabilizar a quienes provocan los retrasos derivados de obras mal planeadas, deficientemente señalizadas o prolongadas más allá de los plazos establecidos.
“Así como a nosotros nos penalizan por no cumplir los lapsos de entrega, que alguien se hiciera responsable y dijera: bueno, yo te voy a bonificar parte de eso”, planteó.
La organización ya anticipa una postura más exigente frente a la autoridad federal. Después de aproximadamente siete años de trabajos, los transportistas ya no quieren solamente explicaciones ni nuevas fechas: quieren resultados y responsables.